La operativa se despliega sobre el terreno mediante una secuencia de acciones sistemáticas y coordinadas que actúan tanto a nivel de suelo, como en la estructura aérea del municipio, garantizando una trazabilidad total en cada fase:Actuación 1. Diagnóstico Georreferenciado y Mapeo de Focos de ActividadLa intervención se inicia con una auditoría técnica visual y de rastro en todas las zonas verdes y alineaciones de arbolado viario del municipio. Durante esta fase, nuestros técnicos localizan y marcan mediante coordenadas GPS cada evidencia de actividad: desde galerías activas en el cepellón de los alcorques y oquedades en los troncos, hasta nidos visibles en las copas de palmeras o árboles maduros. Este mapeo detallado permite generar un "mapa de calor biológico" para abandonar los tratamientos genéricos en favor de una intervención quirúrgica dirigida exclusivamente al origen real del problema, optimizando así los tiempos de respuesta y la eficacia del control.Actuación 2. Despliegue de Trampeo Mecánico de Precisión y BioseguridadUna vez identificados los puntos de paso y alimentación, procedemos a la instalación de estaciones de captura mecánica de alta seguridad, diseñadas específicamente para el entorno urbano. Estos dispositivos se anclan de forma discreta en los enclaves detectados, permitiendo la retirada física y constante de los ejemplares de forma limpia. La clave de esta actuación es la eliminación total de raticidas de dispersión; al no utilizar venenos, se suprime cualquier riesgo de intoxicación para la fauna no diana o mascotas, garantizando un modelo de gestión de "residuo cero" indispensable en patios de colegios y áreas de juego infantil.Actuación 3. Tratamiento Mecánico de Copas y Sistemas de Exclusión FísicaDado que especies como la rata negra utilizan la conectividad del arbolado para desplazarse y nidificar, esta actuación se centra en el saneamiento vertical del municipio. Nuestros equipos acceden a las copas para realizar la retirada manual de los nidos. Simultáneamente, instalamos barreras físicas de exclusión —como anillos protectores metálicos o de policarbonato— en los troncos para impedir el ascenso de los roedores. Complementamos esta acción con podas de formación selectivas que rompen el "puente biológico" entre las ramas y las cornisas de los edificios, eliminando las rutas de acceso de forma permanente.Actuación 4. Despliegue y Monitorización de la Red de Control Biológico (Cernícalos y Mochuelos)Para consolidar un control autónomo y duradero, dotamos al municipio de una infraestructura que atraiga a sus depredadores naturales más eficaces. Instalamos cajas nido de madera tratada adaptadas específicamente a las necesidades del cernícalo y del mochuelo, así como de otras rapaces nocturnas como el autillo o la lechuza. La ubicación se selecciona minuciosamente siguiendo criterios de orientación térmica y altura para evitar molestias humanas. Tras la instalación, realizamos visitas técnicas periódicas para verificar la ocupación y analizar restos biológicos (egagrópilas) que documenten el éxito del control natural. Esta actuación establece el "relevo biológico", permitiendo que la propia naturaleza asuma la vigilancia preventiva y evite nuevos desequilibrios poblacionales en el futuro.