Las ciudades albergan una biodiversidad cada vez más visible, formada por aves insectívoras, murciélagos, polinizadores, reptiles y pequeños mamíferos, entre otros organismos que desempeñan funciones ecológicas esenciales dentro del ecosistema urbano. Sin embargo, el desconocimiento sobre el papel de estas especies suele provocar percepciones negativas, conflictos o conductas que agravan determinados problemas ambientales.En este contexto, la educación ambiental constituye una herramienta estratégica para transformar el desconocimiento en conocimiento y mejorar la relación entre la ciudadanía y su entorno. Su función no se limita a sensibilizar, sino que permite comprender el valor de la biodiversidad urbana, sus beneficios ecosistémicos y la importancia de adoptar hábitos cotidianos compatibles con su conservación.Desde el punto de vista institucional, las administraciones públicas tienen un papel relevante en la promoción de la sensibilización ambiental, tal como recoge la Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que establece la necesidad de fomentar el conocimiento, la concienciación social y la participación pública en materia de conservación.Bajo esta visión, los programas de educación ambiental trasladan una idea clave para la gestión moderna del medio urbano: el ciudadano es parte de la solución. La implicación social resulta fundamental, ya que muchas de las situaciones que afectan a la biodiversidad en los municipios están directamente relacionadas con hábitos cotidianos, usos del espacio público y pautas de convivencia con la fauna.Asimismo, este programa cuenta con el respaldo de la ONG Xaloc, entidad con más de 15 años de experiencia en conservación y acción directa. Su capacidad de movilización aporta un valor añadido al proyecto, gracias a una red de más de 21.000 voluntarios que puede convertirse en un apoyo estratégico para iniciativas de ciencia ciudadana, campañas de sensibilización y jornadas de participación pública, reforzando así el vínculo entre el consistorio y la ciudadanía.