Las aves insectívoras y las rapaces autóctonas constituyen el "equipo de día" del control biológico municipal, complementando de forma natural la labor nocturna de los murciélagos. Su presencia no solo es un indicador de salud ambiental, sino un recurso técnico eficaz para restaurar el equilibrio natural frente a plagas de forma limpia y sostenible.En muchos núcleos urbanos, la transformación del paisaje, la modernización de los edificios y la eliminación de cavidades naturales han reducido considerablemente los lugares disponibles para la nidificación. Elementos constructivos tradicionales como huecos en fachadas, aleros o tejas han desaparecido, dificultando el establecimiento de especies como vencejos, golondrinas, aviones comunes, carboneros, herrerillos o mochuelos.La instalación planificada de nidales y cajas nido constituye una herramienta eficaz para favorecer la presencia de estas especies, siempre que se realice con criterios técnicos adecuados.Seguridad Jurídica: Desde el punto de vista legal, muchas de estas aves están protegidas por la Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, y se encuentran incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Sus nidos activos están protegidos, por lo que cualquier intervención debe respetar estrictamente los periodos reproductores y la normativa vigente.Los ayuntamientos desempeñan un papel clave al integrar estas especies como aliadas en estrategias de biodiversidad funcional, control biológico y educación ambiental.